Unidad 7. DE LA EMERGENCIA PLANETARIA A LA CONSTRUCCIÓN DE UN FUTURO SOSTENIBLE. EL CAMINO HACIA LA SOSTENIBILIDAD


«Salvaguardar el medio ambiente… Es un principio rector de todo nuestro trabajo en el apoyo del desarrollo sostenible; es un componente esencial en la erradicación de la pobreza y uno de los cimientos de la paz». kofi annan

«El calentamiento global no es solo un problema político, es el mayor reto moral al que se enfrenta nuestra civilización». Al Gore

«La educación para una vida sostenible es una empresa que trasciende nuestras diferencias étnicas, de cultura o de clase. El planeta Tierra es nuestro hogar, y crear un mundo sostenible para nuestros niños y para las futuras generaciones es nuestra tarea en común». Fritjof Capra

1. El medio ambiente y el desarrollo humano. El crecimiento ilimitado en un mundo limitado
1.2. La huella ecológica
2. Los recursos del planeta en peligro de agotarse
2.2. Recursos hídricos. El agua: un bien indispensable y escaso
2.3. Recursos minerales: minerales metálicos y no metálicos. Extracción y utilización
3. Riesgos e impactos ambientales. La emergencia planetaria
3.1. Los grandes problemas glocales (a la vez globales y locales)
3.2. El cambio climático global
4. El camino de la sostenibilidad. Dimensiones y principios del desarrollo sostenibl
4.1. Acuerdos Internacionales. Las conferencias, informes o cumbres de la Tierra
4.2. Los Objetivos del Milenio
4.3. Futuro y Soluciones. Hacia un modelo energético sostenible. El caso de Canarias
5. Buenas prácticas de desarrollo sostenible para Canarias
Ejemplificación. Juego de rol o de simulación: Debate entre doña Verde y don Azul
Grandes retos de la ciencia. Lo que les queda por saber a los científicos
Autoevaluación Bibliografía y Webgrafía

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Introducción

Estamos en una situación de emergencia planetaria. El sistema político y económico basado en la máxima producción, en el hiperconsumo de las sociedades «desarrolladas», la explotación ilimitada de recursos y el beneficio como único criterio de la buena marcha económica es insostenible.

Un planeta limitado no puede suministrar indefinidamente los recursos que esta explotación exigiría. Por esto se ha impuesto la idea de que hay que ir a un desarrollo real, que permita la mejora de las condiciones de vida de toda la humanidad, pero compatible con una explotación racional del planeta, que cuide el ambiente, acabe con la injusta distribución de la riqueza, con la pobreza extrema. Es el llamado desarrollo sostenible.
La definición más conocida de desarrollo sostenible es la de la Comisión Mundial sobre Ambiente y Desarrollo (Comisión Brundtland), que en 1987 lo definió como el desarrollo que asegura las necesidades del presente sin comprometer la capacidad de las futuras generaciones para enfrentarse a sus propias necesidades.

Hasta la segunda mitad del siglo XX, nuestro planeta parecía inmenso, prácticamente sin límites, y los efectos de las actividades humanas quedaban localmente compartimentados. Esos compartimentos, sin embargo, han empezado a disolverse durante las últimas décadas y muchos problemas (aumento de efecto invernadero, destrucción de la capa de ozono, lluvia ácida, calentamiento global, agotamiento de recursos, explosión demográfica, desequilibrios insostenibles, conflictos destructivos, pérdida de diversidad biológica y cultural) han adquirido un carácter global que ha convertido «la situación del mundo» en objeto directo de preocupación.


Esta situación de emergencia planetaria aparece asociada a comportamientos individuales y colectivos orientados a la búsqueda de beneficios particulares y a corto plazo, sin atender a las consecuencias para los demás o las futuras generaciones. Debemos analizar los grandes problemas del Planeta y buscar urgentes soluciones.


Los educadores y la ciudadanía en general no estamos prestando suficiente atención ni dando respuestas a esta situación frente a llamamientos como los de las Naciones Unidas en la cumbre de la Tierra (celebradas en Río, 1992; Johannesburgo, 2002; Bali, 2007; etc.).


Siguiendo el llamamiento de las Naciones Unidas, todos los educadores deberíamos contribuir a que los ciudadanos y ciudadanas adquieran una correcta percepción de los problemas y desafíos a los que se enfrenta hoy la humanidad para que puedan así participar en la necesaria toma de decisiones fundamentadas. Por ello, Naciones Unidas promueve una «Década de Educación para el Desarrollo Sostenible» (2005-2014) en la que se debería potenciar la incorporación a nuestras acciones educativas de la atención a la situación del mundo.


Desde aquí hacemos un llamamiento para sumarnos a los objetivos e iniciativas de la Década de Educación para el Desarrollo Sostenible que Naciones Unidas promueve desde 2005 a 2014 (http://www.oei.es/decada).


Esta convocatoria es complementaria y compatible con otros importantes llamamientos de las Naciones Unidas, como los Objetivos del Milenio (2000-2015) (http://www.un.org/spanish/millenniumgoals/) y la década de Naciones Unidas para la Alfabetización (2003-2012) http://www.un.org/spanish/events/UNART/literacygallery/pages/intro.html.


Asimismo nos sumamos a otras acciones puntuales adhiriéndonos al llamamiento de Naciones Unidas que reclama un acuerdo global justo sobre el clima, en la Conferencia de Copenhague de diciembre de 2009 (http://es.cop15.dk/), con la intención de actualizar el Protocolo de Kyoto y apoyar la campaña «TckTckTck, cuenta atrás, camino a Copenhague».

El desarrollo científico y tecnológico alcanzado en las últimas décadas ha proporcionado un mayor control de las enfermedades, la reducción de la mortalidad infantil, el incremento de la esperanza de vida, las mayores tasas de alfabetización de la historia, unas cotas más altas de bienestar social, etc.
Sin embargo, este desarrollo se ha distribuido de manera muy desigual, dejando al margen a muchos de los países en vías de desarrollo y haciendo más ricos a los más ricos y más pobres a los más pobres; y no se han tenido en cuenta las consecuencias de las acciones, actuando como si las dimensiones de la Tierra fueran infinitas y sus recursos ilimitados, y como si el resto de los seres vivos, diferentes a nuestra especie, fueran prescindibles.
Se trata de revisar lo que estamos haciendo y hacia adonde estamos dirigiendo nuestros pasos. Somos ahora lo que hemos realizado en el pasado y seremos en el futuro lo que estamos siendo y haciendo en el presente. Actuemos ahora que aún estamos a tiempo. Resulta esencial comprender la relevancia que tienen nuestras acciones –lo que hacemos o dejamos de hacer– y construir una visión global de las medidas en las que podemos implicarnos, establecer compromisos de acción en los centros educativos y de trabajo, en los barrios, en las propias viviendas… actuando como verdaderos activistas ilustrados en la educación para un futuro sostenible.

U7. El camino hacia la Sostenibilidad